Hace algunos días me surgió una necesidad de información, y la persona a la que tenía que recurrir para conseguirla era una ex novia. Mejor dicho, era la ex novia por excelencia, mi bestia negra particular.
Para no parecer exagerado me gustaría aclarar que, de todas las chicas con las que he salido a lo largo de estos casi 25 años, esta en particular fue la única con la que corté yo.
No. No estoy mintiendo. En casi todas las ocasiones la decisión fue propuesta por una u otra parte, o por las dos casi al unísono, pero casi siempre de mutuo acuerdo. En unas pocas relaciones fueron ella quienes me dieron la patada en el culo, y sólo en esta ocasión fui yo quien tomó unilateralmente la iniciativa y la decisión.
Y me costó.
Me costó ir durante meses al psicólogo.
Me costó porque la quería con locura y, si lo analizo fríamente, aún me atrae su cuerpo delgado y trotón.

Me costó porque me enternece su mirada chispeante, me corroe las entrañas su voz –absolutamente embriagadora- cuando habla por teléfono.
Me costó porque sus pechos abruptos harían volver la mirada al coloso de Rodas y sus piernas a los colosos de Memmón.
Y justamente ayer volví a verla.



6 comentarios:
Lo que a tí te pasa se llama "culpabilidad" y poco importa que no seas culpable, lo que se siente es lo que se siente, es por eso que los hombres solemos "inducir" a que nos dejen, o buscar acuerdos para no sentir esa sensación de culpa.
Yo también tuve una relación como la que describes, y estuve dos años revolandome en esa extraña sensación de la atracción peligrosa, de un lado sabía que no iba a ninguna parte, pero es que su culo...
Por último te recomiendo la canción de Enrique Urquijo "ayer la vi".
Yo también tengo un cáncer, como yo lo llamo, y no lo dejé yo, más bien fuimos los dos, nos queríamos pero no ha podido ser, sin mas...
Es normal que historias acabadas o sin acabar anden por nuestro inconsciente de manera fluida, es el gran enemigo además...
Besicos
Usas el pretérito imperfecto y lo guareces en el presente. Lo que me lleva a pensar en un poema de Pedro Salinas.
Perdóname si tardo algunos años todavía en dejarte.
Y esto es sólo el primer capítulo...
Saludos :)
No creo que se pueda llamar culpabilidad a lo que yo tengo, Joako. Tengo claro que la única salida posible fue la decisión que tomé, tanto por mi bien como por el suyo. Una relación que se vuelve enfermiza no tiene futuro y cuanto antes se acabe mucho mejor... lo que pasa es que había muchos añadidos en esa historia que complicaban especialmente la toma de la decisión... igual que lo que tengo ahora mismo en mi vida... muchos añadidos que dificultan pero no impiden.
La atracción, por otra parte, era extraña y difícil de explicar... llámalo magnetismo animal, llámalo sexo... no sé.
Es que lo tuyo no parece tener mucho arreglo, querida Belén, o al menos eso deduzco de la lectura de tus maravillosas entradas. Quizás me esté pasando... no lo sé, pero ¡mira que es complicado esto del amor, el sexo y las relaciones de pareja!
Coincido con lo de las historias inacabadas... el inconsciente es muy peleón y cuando menos te lo esperas te está machacando la cabeza. Esta historia está, en principio, acabada pero, como la vida me ha enseñado que todo puede cambiar en una fracción de segundo, no digo que no a "casi" nada.
Mi uso de los tiempos verbales es absolutamente natural, Pati.
Aunque los conozco, soy incapaz de aplicarlos con esa conssciencia de que usando un tiempo u otro puedo estar añadiendo lecturas a la idea de fondo... y ya quisiera yo escribir como el gran Pedro Salinas o cualquiera de aquella generación mágica.
... enseguida viene el segundo... y el tercero...
Besitos para los tres ¡ea!
Joder, tu en que equipo animas?
Trabajo en sanidad querido, y nunca se me ocurre decir esa frase, espero que nunca la tengas que oir...
Joder...
Besicos
Publicar un comentario