Ayer mismo ella
dio por zanjada la singladura
tras el rancho.
El gesto sereno
y la decisión tomada meses atrás
sin saber día
ni hora.
El capitán ya no gobernaba ni
siquiera
gruñía
en su camarote.
El grumete,
acodado en la borda
silbaba el soplen serenas
las brisas,
ruja amenazas la ola...
mas nada decía.
Silencios encontrados
hacen del buque pecio
donde hay seres que no...
que ya no son uno en la bodega
y dos en la cubierta.
Hoy para mi es el cable
no por esperado menos
sorprendente.
Hoy las sirenas plantan
salitre
en mi pecho tras muchas mareas
en que mi dorna meca
hace aguas
y yo,
marinero en tierra extraña,
tercio velas y teso cabos.
El pairo siempre
fue una buena alternativa
para un mal marino
que no quiere,
que no puede perder
parte de su tripulación
ni de su carga
y duda
si levar anclas y dejar la nao
a merced de la galerna
o seguir dando bordadas
a ciegas
hasta encallar entre rocas
o entre playas.


13 comentarios:
Para tomar una decisión tan dura no hay consejo que valga.
Si has sido buen capitán la tripulación no la perderás, de eso estoy segura.
Ánimo
Irre, parece que la decisión la tomó ella, al "capitán" solo le queda la huida hacia adelante...
En este cuento hay dos historias de dos personas que no son pareja, sino amigos, la una de la otra: ella dejó la nave con un "capitán" que no rema ni respira y él está dudando si hacer o no lo mismo en su propia nave.
Esa decisión siempre es muy dura, sobre todo si hay grumetes a bordo.
¿Irre?, Joako. ¿Tú estás seguro?. Vitruvia, diría yo. Irre también está invitada pero aún no ha entrado al trapo, si no me equivoco.
Saludos a ambos
un lapsus, era Vitru.
pues entonces cuento cuatro, pero pienso que el narrador sigue con su duda de adonde ir...
No ves como era Vitruvia, Joako.
Cuatro son, en efecto, y duda metódica. Ya hablé en el primer post de principio de incertidumbre.
Saludos
Hermoso!
Un saludo
Debería entonces el capitán, aprovechándose de esa amistad tan parecida al viento, recorrer la tierra en busca del mejor sitio para quedarse. Debería hacerlo sin brújulas razonables.
Saludos :)
Me alegra que te haya gustado,Raquel.
Quizás el capitán debiera hacer lo que su corazón le dicta, dejarse llevar por los vientos, pero creo que se ha asentado en una duda perpetua, Pati.
Fijate bien...
Tiene que haber faros...
Seguro.
Hasta cierto punto tienes razón, Luna Carmesí. No siempre se ha de encallar entre rocas. Incluso puede haber un final feliz.
Las tormentas no duran eternamente ¿no?
Acabo de atopar o faro. Mira que me costou!!!
que te ha aportado la luz de ese faro:
TRANQUILIDAD, OTRO AMOR, LIBERTAD, ALGO DE ENERGIA,...
Os faros serven para o que serven, que é orientar ó navegante que anda perdido... e ese faro vaime alumeando cara ó meu destino... a vida.
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