10 de julio de 2008


Adaptación al medio

A lo largo de mi vida siempre me he caracterizado por ser un espíritu inquieto (viene esto a cuento de un comentario que ha dejado en el post anterior Raquel) y ello me ha acarreado diversas vicisitudes y problemas en mis relaciones de pareja que, casi siempre, he ido resolviendo por la vía de apremio… o sea, que yo me he hecho cargo de la situación.

Que a mi chica no le gusta el rock duro, los U2 y los Rolling Stones, pues no se oyen ni en casa ni en su coche. Siempre me queda el mío, el trastero y el trabajo.

Que a mi mujer no le gustan las exposiciones ni los museos, pues voy menos de lo que me apetece y aprovecho momentos libres para ver exposiciones puntuales que me parecen especialmente interesantes.

Que ni novia no quiere que fume. Delante de ella no fumo. De esta manera llevo más de doce años fumando exclusivamente de lunes a viernes en horario laboral (hasta una hora antes de salir, aproximadamente) una media de tres cigarrillos. No fumo durante el fin de semana, ni durante las vacaciones, puentes y demás. Mejor para mi. Mejor para ella.

Diréis que por qué no rompo con ellas por culpa de estas diferencias. No rompo con ellas porque me parece que la vida se compone de muchísimas cosas hermosas de las que podemos disfrutar –entre ellas las relaciones de pareja- y resulta preferible un pequeño sacrificio con el que podemos convivir perfectamente a la soledad en la vida.


Será egoísmo. Será comodidad. Será lo que sea, pero por ahora me funciona bastante bien. Si algo me incomoda hago como que ni me he enterado. Es una postura egoísta, evidentemente, pero más egoísta es rechazar a otra persona porque no se tienen exactamente las mismas aficiones. Si así fuera, la humanidad ya habría desaparecido de la faz de la Tierra.

Sostenía Darwin que los ejemplares que transferían sus peculiaridades genéticas eran los que habían logrado adaptarse mejor al medio en que vivían. Yo me adapto para sobrevivir y pago un precio por ello. ¿Caro? ¿Barato? Por ahora bastante caro, pero creo que merece la pena seguir en esa línea. Como casi todo, depende del cristal con que se mire.

1 comentario:

JOAKO dijo...

Pues a mi me parece el colmo que confundas la generosidad y el egoismo.Que no hagas cosas que te gustan porque molestan al otro es generosidad, confundirlo con que le escondes tu verdadera personalidad y así mediante elengaño te haces egoista, me parece retorcido. No se si he entendido bien lo que dices, pero a mi me parece de una persona normal, yo con mi pareja no hago según que cosa porque se que no le gustan, las hago solo o no las hago y tan frescos, ella hace lo mismo, o eso creo, puesto que tampoco es materia de debate. Las elaciones humanas son complejas y las de pareja más, puesto que de entre las relaciones humanas son las más intimas y estrechas.Y mira que en mi caso, una de las cosas que un día (no sin antes haberlo reflexionado mucho)decidí que ya no haría más con ella fue ir a casa de su madre. El día que se lo dije su respuesta me dejó muy sorprendido, me dijo "me extrañaba que no lo hubieras decidido antes".