Perfumes y aromas (A.)
Como cabe suponer, en mis relaciones el sentido del olfato puede llegar a tener un peso específico considerable. Si tenemos en cuenta, además, que la atracción sexual es básicamente química de feromonas, la importancia de un olor puede hacer que una relación funcione o se deteriore.
La primera mujer de cuyo olor me prendí tenía 18 años y estudiaba en mi instituto. Yo en ese momento no pasaba de los 14 y era el típico pardillo que viene de un colegio masculino para encontrarse de repente con el sexo contrario; una desgracia humana, en definitiva.
Sin embargo conseguí que ella hablara conmigo y que me aconsejara en algunos problemas de identidad y de carácter que tenía en esos momentos, como todo adolescente que se precie.
Largos mensajes intercambiamos escritos en folios plegados y bastantes horas compartimos en ciertos locales, entre el humo del Ducados que ella fumaba con pasmosa soltura. No estaba enamorado de ella pero
Ella acabó C.O.U. y se marchó a Santiago de Compostela a estudiar Filología Clásica. Yo seguí el Bachillerato. Muchos fines de semana ella volvía a Vigo, y yo sabía si había entrado en alguno de los locales que frecuentábamos sólo con inhalar durante unos segundos en la entrada de los mismos.
Aquel perfume con nombre de escritora de diarios
delataba su presencia
entre el ácido del humo
la humedad resbalando paredes
y la pegajosa sensación de la cerveza
derramada sobre mesas
y tarima.
Con ella aprendí que
somos barcas
a la deriva en el océano de la vida
y no merece
perder el tiempo
en naufragar por honor
ni por orgullo escorar.
Su aroma
me enseño que en los buenos perfumes
la nota final
suena bien
o mal
según quien la tañe.
Luego supe
de su sexo
agreste y sin complejos,
salvaje,
felino que bruñe barandillas
acorrala esquinas
derriba paredes desconchadas
y resuena en alcantarillas
de noches compostelanas.
Lo malo de todo esto es que yo no fui el beneficiado por sus habilidades amatorias. Bien es cierto, no obstante, que nunca intenté mantener relaciones sexuales con ella pues para mi siempre fue esa hermana sabia y mayor.
Hace un par de años que no veo a A., pero supongo que seguirá con J., y que su hijo H. será ya un veinteañero alto y desgarbado, como su padre, C.
Si mal no recuerdo, la última vez que nos vimos fue en un concierto al aire libre, en Castrelos, y estimé que para ella los años no pasarán mientras siga usando el perfume que la distingue del resto de las mujeres y hombres del orbe.



2 comentarios:
El olfato es el sentido mas evocador, olemos una nota de algo que hace años no oliamos y lo que aparece, incluso antes que el recuerdo, es el sentimiento, la sensación de "deyabu", que no hace recordar situaciones, pero recordar sensaciones.
Precisamente por ese poder de evocación haré algunas entradas sobre los diversos efectos que han tenido en mi mujeres varias con sus aromas correspondientes... y no hablo exclusivamente de perfumes y/o colonias, Joako.
Eso sí, no esperes un orden cronológico ni una serie continua sobre el tema.
Sigo poco a poco. Es que el verano me tiene "aplastado" literalmente.
Saludos.
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