Mi bestia negra (Capítulo IV)
Como ya he comentado, mi principal problema con María I. (y es que ha habido varias María en mi vida) era la falta de entendimiento sexual, pero no porque no hubiera atracción mutua, que sí existió y en grandes dosis.
Hablando claro. Yo creo que unos buenos preliminares son fundamentales para toda relación sexual (aunque en momentos de apuro se pueden obviar por razones evidentes) y que el cénit de toda relación sexual satisfactoria es un señor orgasmo (o varios, si puede ser). Esas dos verdades afirman mi experiencia sexual hasta la fecha.
Ella, sin embargo, procuraba evitar los preliminares y pasar al cuerpo a cuerpo, sin más.
Ella no quería llegar al orgasmo.
Ella quería que yo llegara y quería ver en mi cara su reflejo.
Quería dominar la situación y controlar cada gesto y cada caricia, cada giro de muñeca y cada convulsión.
No quería estallar en mil colores porque perdía el control.
No quería esa sensación de abandono e indefensión,
ese momento de dulce laxitud,
esa modorra placentera.
Como fiera siempre al acecho
mi bestia negra
necesitaba estar siempre alerta,
siempre atenta y expectante
y no bajar la guardia ni un segundo.
Por eso el orgasmo era su peor enemigo
y yo quien se empeñaba en dárselo.
Mi mejor regalo para su cuerpo felino,
para su sexo nervioso y ágil,
no era sino veneno dulce para su cerebro.
Aún hoy sigo sin entender esa opción suya que
evidentemente
no comparto en absoluto.



4 comentarios:
Un sexo muy violento, poder puro. Creo que Sakespeare (no se si se escribe así, faltan letras seguro) ya trató el tema. pero está claro que cuando en una relación sexual se desliza otra cosa hay un problema, como escribí en tu anterior post el sexo tiene una carga de violencia, pero cuando se desliza tanta violencia y poder hacia ahí, pues no se produce la complicidad, que creo que es la herramienta funamental del buen sexo. Es curioso que describas así el sexo con una mujer, siempre había oido historias similares, pero con hombres, pero yo no me creo los roles, o por lo menos no el estereotipo.
Lo cierto es que yo nunca lo consideré especialmente violento. Era agresivo pero no violento, era más una lucha de poder a poder... de tensión más que de violencia.
Desde luego la complicidad desaparecía. Bueno, realmente no existía y así la situación se fue enrareciendo. Supongo que a muchos hombres les habría dado lo mismo que ella disfrutara o no. De hecho, a muchos creo que les importa un bledo si ellas disfrutan o no, así que creo que ella debió asumirlo como algo bueno.
Ignoro de qué manera, pero creo que un ex-novio suyo anterior a mi y al que yo ya conocía antes de que saliera con ella tuvo mucho que ver en esa disposición negativa ante el disfrute del sexo. No voy a echarle toda la culpa a ella, evidentemente.
Desde luego fue la relación sexual más frustrante que he tenido jamás. El hecho de que cuando conseguía que mi pareja tuviera un orgasmo (sobre todo teniendo en cuenta que ella no lo deseaba ni lo buscaba) ella se sientiera mal se me hizo, como poco, chocante.
No sé. Fué muy complicado, Joako.
Es curioso pensar en lo que dices respecto a que ella no buscara el orgamo para poder seguir teniendo el control. Um... tú lo viviste de cerca. Pero me quedo pensando en una conversación que tuve hace muy poco con una amiga. Hablábamos de orgasmos, de la dificultad o facilidad para tenerlos y cómo a veces, alguien puede no querer buscar el orgasmo porque lo que realmente le llena es todo el jugueteo de seducciones y/o de estar con el otro, sentirse pleno con eso nada más.
Me quedo pensando en esas dos cosas, la relación de poder y la relación de entrega.
Lo viví a flor de piel, en efecto, y esa misma extrañeza fue la que me hizo seguir insistiendo una y otra vez durante un año largo. No es por despreciar los comentarios, ni mucho menos, pero créeme, Raquel, cuando digo lo que digo.
Es que tampoco le gustaban los preliminares. Ella prefería jugar conmigo a juguetear ambos... tenía una personalidad (ignoro si los años le han cambiado la perspectiva) que me rompió todos los esquemas... de ahí lo de "Mi bestia negra" porque creo que podría irle perfectamente el papel de dominante en una pareja sado-masoquista... de hecho es el papel que mejor le cae... cada día lo tengo más claro.
Gracias por pasarte, ahora que estás de nuevo en tu tierra natal.
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